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jueves, 27 de agosto de 2009

Los Pioneros de Motown Parte V

El auténtico Sonido Motown es historia y a la vez leyenda. En realidad dejó de ser cuando en 1972 su fundador Berry Gordy, Jr. decidió que dejaba Detroit y se llevó todos los trastes para Hollywood en búsqueda de incursionar en la producción cinematográfica que logró en primera instancia con “Lady Sings The Blues” o la historia de Billie Holiday, protagonizada por Diana Ross.

De toda suerte, ya la cama rítmica de Motown se había reducido a la mitad, pues el baterista Benny “Papa Zita” Benjamín había fallecido en 1969. No que otros como Uriel Jones o Richard “Pistol” Allen no pudieran reemplazarlo, pero su aliado el bajista James Jamerson nunca se encanchó en la meca del cine. Se le veía ausente, sin la dinámica habitual, tal vez por la falta de su socio rítmico o por el cambio de ambiente.

Reitero en este punto mi invitación a un site inmediato como es Wikipedia para un vistazo más profundo de Los Funk Brothers, y aún preferible, tratar de adquirir el documental “Standing In The Shadows Of Motown”. Firmemente creo que las cosas se dieron en el lugar exacto a la hora exacta. Se me hace difícil concebir que el tal “Sound of Young America” como lo llamó Gordy, hubiera sido lo mismo si toda esa pléyade de diamantes en bruto que se pulieron en Motown, hubieran llegado tan léjos de no ser por el acompañamiento de Los Funk Brothers.

Los Temptations, se iniciaron como Los Elgins y más tarde se llamaron Los Primes. Como la mayoría de los talentos que fueron transplantados a Detroit por circunstancias del destino, procedían del ambiente del Deep South. No en balde sus dos voces principales, el tenor/barítono David Ruffin es nativo de Whynot, Mississippi y el tenor/falsete Eddie Kendricks hizo el viaje desde Union Springs, Alabama. Genuinos íconos discográficos del repertorio Motown y de la música pop sesentera en general se sustentan en Ruffin llevando la vocal principal en “My Girl” y “Ain’t Too Proud To Beg” (grabada años más tarde desde Los Rolling Stones hasta Rick Astley) así como en Kendricks en la original de “Get Ready” (regrabada por Wayne Cochran y Rare Earth) hasta la muy melodiosa “Just My Imagination” que de paso marcó su despedida de Los Tempts hacia su carrera de solista.

Gracias a la acertada producción y composición de Smokey Robinson, Los Temptations ganaron atención muy rápidamente, esgrimiendo el verdadero y clásico Sonido Motown que mantuvieron hasta que hacia 1967 pasaron a manos de Norman Whitfield y Barret Strong, mostrando un sustancial cambio hacia un sonido más agresivo y menos inocente, lo que más tarde se llamaría Soul Psicodélico en el ocaso de los 1960s con letras cargadas de concietización social o pro-derechos civiles como “Cloud Nine” y “Ball of Confusion”. Vale acotar aquí que dicha expresión, Whitfield la “cachó” del estilo que en la Bahía de San Francisco estaba produciendo el ex disc jockey Silvestre Stewart al implementar su ensamblaje Soul Psicodélico llamado Sly & The Family Stone, de electrizante aparición en el Festival de Woodstock.

Pero Los Temptations dejaron en este servidor, como buena parte de los discos de Motown, un extraño sentimiento que quedó encerrado en días grises en ese recorrido ferroviario desde el puente de La Junta hasta Turrialba. El traqueteo del tren parece asociarse al otrora caudaloso Río Reventazón que entra en misterioso contubernio con el resto de esa rica y agreste naturaleza, pareciendo honrar la memoria de quienes tendieron esos rieles. Pero esa es otra historia para ser contada

martes, 18 de agosto de 2009

Pioneros de M.T. Parte IV



El mega-éxito “Reach Out, I’ll Be There” de Los Four Tops sería secuenciado por otras tres tonadas, rítmicamente cortadas con la misma tijera, “Standing In The Shadows of Love”, “Bernadette” y “Seven Rooms of Gloom”, demás está decir que gestadas por Holland, Dozier, Holland. Claro está, había que sacarle punta al extremo al híbrido de dicho impacto, hasta que el patrón se gastara.

Luego llegaría la época de los covers en títulos como “If I Were a Carpenter” en 1968 y al año siguiente “It’s All In The Game”. Fue en ese ocaso de los 1960s que la fórmula dinamita HDH entraría en conflicto con Berry Gordy por disputa de regalías, pues sintieron que no estaban siendo remunerados como correspondía. Se irían a formar la disquera Invitctus-Hot Wax en el propio Detroit, rodeándose de talentos como Freda Payne, Las Honey Cone y Chairmen of the Borrad entre otros.

Mientras los ya célebres Four Tops empezaron a languidecer al no contar en Motown con tales suplidores de éxitos. Y la historia se repitió: reclamos por regalías, negociaciones pendientes, y entre tanto, contactos con la disquera ABC-Dunhill, en donde tras oir la propuesta de los compositores Lambert /Porter de “Keeper of the Castle” y “Ain’t No Woman”, dejaron tirada a Motown para rehacer ahí su carrera.

En este punto bien podríamos pasar a tratar sobre la otra legendaria en todo su derecho, institución grupal vocal de Motown en su filial Gordy Records, Los Temptations. Pero este es el punto donde se hace ya necesario traer a colación a esos Héroes No Reconocidos por la mezquindad de Berry Gordy de no permitirles aparecer haciendo sus propios discos, los llamados Funk Brothers, los ejecutantes de toda esa cama rítmica, sustentada en forma predominante en la combinación bajo batería de James Jamerson y Benny (“Papacita”) Benjamín, secundados por el teclado de Earl Van Dyke y otros músicos como Bongo Brown, Uriel Jones, y Richard “Pistol” Allen.

Ellos están en cada disco del original Sonido Motown en los 60s, desde Los Miracles a Stevie Wonder, pasando por Marvin Gaye, Martha & The Vandellas, Las Supremes, Los Four Tops, Los Temptations, y hasta los ahí temporales Gladys Knight & The Pips, Los Isley Brothers y Los Spinners. Más en serio que en broma, Los Funk Bothers pueden ser escuchados en más discos de primer lugar que muchos otros talentos juntos. Puede recurrise a Wikipedia para agarrar un volado más exhaustivo sobre Los Funk Brothers. En cuenta hay un rico documental felizmente logrado por Paul Justman basado en el libro de Allan Slutsky “Standing In The Shadows of Motown”, parodiando uno de los títulos mencionados aquí de los Four Tops.

A diferencia de los injustamente no reconocidos en su tiempo Funk Brothers, la otra riquísima base rítmica de la competencia, la Disquera Stax de Memphis, Booker T. & The M.G.s, sí grabaron sus propios discos instrumentales por aparte, empezando por el clásico “Green Onions” en 1962 y llegando a los fílmicos “Time is Tight” y “Hang’Em High” en 1969. Ellos fueron el tecladista Booker T. Washington, Steve Cropper guitarra, Donald “Duck” Dunn bajo y el desaparecido baterista Al Jackson, Jr. Músicos estos de sesión que, asociados a los bronces de sus compañeros Los Mar-keys y el tecladista Isaac Hayes (“Shaft”) enriquecían las grabaciones de Otis Redding, Sam & Dave, Rufus Thomas y su hija Carla, y para el ocasional invitado Wilson Pickett.

R.S.

martes, 11 de agosto de 2009

Los Pioneros de Motown III



Tras Los Miracles, rebautizados hacia el final de los 1960s como Smokey Robinson & The Miracles, llegaron Los Contours, casados con el módico ritmo del twist al principio de dicha década, lo que se evidencia en una conminatoria composición de Berry Gordy, Jr, quien advirtió que si con “Do You Love Me” no la pegaban, quedarían fuera de la empresa. Se salvaron llevando la canción al tope del R&B y un magnífico tercer puesto en el Hot 100. Destacable la presencia de Dennis Edwards que tras desaparecer Los Contours se integraría a Los Temptations en sustitución del considerado problemático y hasta engreido David Ruffin, sí, esa misma voz de “My Girl” y “Ain’t Too Proud to Beg”, quien seguiría como solista con más pena que gloria por casi una década a no ser por su “My Whole World Ended” en 1969 y su apabullante “Walk Away From Love” en 1976.

Antes de mirar a fondo al más exitoso grupo vocal masculino de Motown como son con todo propiedad los legendarios Temptations, integrados en 1962, debemos poner antes la atención en otro cuarteto vocal no menos legendario: Los Four Tops, fundado en 1953 como Los Four Aims, todos auténticos nativos de Detroit, debieron esperar nueve años por su ansiado éxito, pasando en el interin por la disquera Chess de Chicago e incluso la Columbia sin éxito alguno.
Al igual que sucedió con Las Supremes, para 1964 Los Four Tops fueron puestos por Gordy en manos de los Midas de Motown, los compositores/productores Holland-Dozier-Holland, quienes les tomaron la medida exacta desde el inicio con “Baby I Need Your Loving” resaltando el desgarrado y desesperado canto de Levi Stubbs, mientras que Abdul Fakir, Reynaldo Benson y Lawrence Peyton pitan cuan locomotoras de vapor, respaldando a Stubbs con el título de la melodía una y otra vez.

Estas son la cosas que representaban amor a primer oido para los entonces chamacos como yo, pero igualmente para avezados compositores blancos como el matrimonio de Barry Mann (“Who Put The Bomb”) y Cynthia Weil, que reconocieron que su creación de “You’ve Lost That Lving Feelin’” para Los Righteous Brothers se sustentó en el cariño que le tomaron a “Baby I Need Your Loving”. Al año siguiente, esta canción sería blanqueada con aceptable resultado por Johnny Rivers.

Para 1965 “I Can’t Help Myself” los estableció definitivamente, arrebatando en medio del embate de la Invasión Británica, la altura del Hot 100 y demás esta mencionar la clasificación R&B, en tiempos que estás nuevas expresiones empezaron a recibir el apelativo de Música Soul, donde las voces melodiosas cedieron ante la expresividad, dejando fluir el alma. La cosa no era tener buena voz, sino “feeling”.

De paso, muchos entendidos convienen en que el genuino representante del Sonido Motown es este registro que contiene igualmente el estribillo de “Sugar Pie, Money Bunch” y al que ponerse a hacerle segundas versiones, es como metérsele al tren.

Los Four Tops se repitieron con “It’s The Same Old Song”, movida estratégica de H-D-H, para mantener el momentum ganado ese año, imponiendo un estilo del cual ya nadie jamás se olvidaría, y ni que decir cuando H-D-H los abordaron para 1966 con un tema que el propio Gordy tras escuchar el demo sentenció “…Muchachos, prepárense para disfrutar el mayor éxito de su carrera…” Carajo, era el momente histórico a la hora correcta. Se llamó “Reach Out, I’ll Be There”.

R.S.

viernes, 7 de agosto de 2009

II Parte - Motown vista por un Limonense




Mi nocturna compañera radial WLAC no era nada proclive a darle tanta cabida a la mayoría de lo que hacía Motown. Ahí nunca escucharía una canción de Las Supremes: demasiado chiclosas para una programación, como ya explique, más asociada al R&B. Pero entiéndase que este es un término muy sagrado. Hoy se quiere clasificar a un montón de basura tipo rap o hip hop en esta categoría. Entonces pasan a llamarlo Classic R&B o Classic Soul.

En nuestra meseteña Tiquicia, la primera emisora en programar un disco de Motown fue aquella del slogan "¿Sabe cuándo?...¡Cuando apague Atenea!" Esa fue la emisora ubicada en 975 kcs. y el título de marras fue "Baby I Need Your Loving" de Los Four Tops, su debut en 1964. Al año siguiente mi colega Rafa Rojas incluiría a las Supremes, tal vez fue "Baby Love" y por primera vez a Los Four Tops con "I Can't Help Myself". Pero Marvin Gaye y la ricamente chillona Martha con Sus Vandellas, tendrían que aguantarse a la aparición de Musical Juvenil el 12 de Octubre.

La radio meseteña seguía viendo con mucho recelo el programar piezas negras muy chillonas como un "Mickey's Monkey" de Los Miracles, porque era como abrirle la puerta a lo tribal africano. Igual que había sucedido en Norteamérica en los medios 1950s cuando el colega Alan Freed, el primero en usar el eufemismo negro de Rock and Roll en una emisora blanca, se tomó la libertad de empezar a bombardear a sus adolescentes seguidores con los berreos de Little Richard. Figúrense la cara del papá que tras volver a casa del trabajo, encontraba a sus muchachos haciendo sus tareas al compás de "Tutti Frutti"..."Qué es ese salvajismo" o algo por el estilo es lo que se podía esperar. Pero curioso en mi caso: mi viejo, que entonces estaba pollo, y me había acostumbrado a Agustín Lara o Guy Lombardo, volvió a casa un buen día con ese mismo estallido, responsable que me despertó al "rocambol".

La familia Pinagel, que fue la primera en instalar un salón de patines en aquel vestusto Cinema Mendoza al Sur de la capital, me regaló mi primer disco de Motown. Ellos los recibían del Norte; y en una visita a su entonces rodeada quinta de cafetales en el hoy concurrido San Rafael de Escazú, me puse a ver disquillos que les acababan de llegar, entre ellos "Where Did Our Love Go" de Las Supremes. Yo hasta que salté cuando vi aquello que ya había escuchado por onda corta desde la neoyorkina WRUL. Entonces Mercedes, la mayor preguntó "¿Te gusta ese disco?". Tras una breve referencia mía del por qué, se dirigió a los hermanos y "Vean, este disco es para Saavedra"...Bueno, ya caen ustedes en la cuenta de cómo algunas personas, aún entendiendo inglés, no estaban preparadas todavía para algo tan inofensivo, y cuyo ritmo a mí me atrapaba.

En Limón, excepción ya referida de Mary Wells y Las Marvelettes, no era común escuchar las producciones de Motown en la radio local. Un sábado en el calor de una temprana tarde limonense de Febrero 1964, con las vacaciones terminando y camino a la estación a abordar la extra de pasajeros sabatina de las 2.10 vía Zent, se despachan en la Casino con (lo ignoraba entonces) "Do You Love Me" de Los Contours. Aunque echa a ritmo de twist, ya sabía yo que en Chepe no escucharía emisora alguna incluyendo aquellos "berridos". El viaje, se disfrutaba más con el traqueteo de las ruedas al besar las juntas de los rieles, porque producía un ritmo que hablaba de idioma de Motown..."Dum dee lam dee da aha" entonaba Smokey mientras sus Miracles le respondían lo mismo. A 103 millas queda la terminal Oeste. Estaremos pasadas las 8.

R.S.

martes, 4 de agosto de 2009

Motown vista por un Limonense


El DJ de las noches en WLAC 1510 desde Nashville, se llamó artísticamente John R. (abreviación para John Richbourg) quien siendo blanco tenía un cierto feeling negro para animar, por lo que abordaba al milímetro cada canción que programaba. Y así después Los Miracles que mencioné anteriomente, un día se suelta con algo que no siendo de Motown, resultó amor a primer oído. Fue "I Do Love You" de Billy Stewart". Me la hicieron a la medida. Ahí fue donde me enganché más y más del R&B, que para entonces remitía al debutante Otis Redding con "These Arms of Mine" y Solomon Burke con "If You Need Me", para los sellos Volt y Atlantic, respectivamente. La noche era el tiempo perfecto para volar la imaginación con estas expresiones.

Pero Motown atrapaba enseguida con su novel estrella Marvin Gaye. Aquello de "Wondeful One" respaldado a coro por Martha & the Vandellas, era como viajar sobre los rieles flanqueados por cacaotales al este de Siquirres, hacia la profundidad de la noche Asi me lo impresionaba esa cama rítmica impuesta en el bajo por James Jamerson y los insistentes redobles de Benny "Papacita" Benjamín.

Aquellas trasnochadas hasta cerca de las 2 me pasaban la factura a media mañana, cuando el sueño me obligaba a buscar aliado en el pupitre en mi primer año del Liceo. Y a la noche siguiente de nuevo me esperaba mi aliado "Philco Tropic" para seguirme llenando más allá de mis oídos, mi sentimiento. No, esta música no estaba para mis allegados de entonces; era mi goce privado.

Un buen día del '64 viene Mary Wells y le batea una hermosa rola a Smokey Robinson y la coloca fuera de la barda, impactando el 1. Justicia y reconocimiento blanco para los propósitos de Pops Gordy Jr. Mi ya extinto hermano mayor se fue de paseo ese año a Panamá, y regresa con el LP así llamado genéricamente "My Guy": el original sonido y sello Motown en toda su expresión.

No terminó ese año, y mi viejo tras una zafada a Sudamérica, pasa por tierra canalera y entre esos trofeos que le encargué, incluyendo al jamaiquino Derrick Harriott con "What Can I Do", me impacta la vista con mi primer sencillo de la filial Gordy. Ese ya desaparecido "Quicksand" de Martha & The Vandellas resume muchas de mis incomprendidas vivencias de mitad de los '60.

Un blanco con el alma negra. Los polos de la huelga de Luján estaban a años luz de esos misterios.

R.S.

martes, 28 de julio de 2009

Los Pioneros de Motown II


Los grupos de chicas siempre han sido una constante en la música pop. Desde las Andrews Sisters durante la II Guerra Mundial, pasando por Las Chordettes en los 50s hasta la llegada casi al unísono de las primeras formaciones negras, el caso de Las Shirelles acogidas en el sello disquero Scepter y Las Marvelettes en Tamla en el amancecer de los 60s.
Alumnas de la secundaria Inkster, las muchachas se integraron como grupo gracias a la idea de Gladys Horton, una chiquilla de apenas 15 de partircipar en una gala de talento estudiantil. Motown metió la cuchara confiriendo audición para los tres primeros lugares de dicho concurso. Las Marvels quedaron en cuarto pero recibieron la simpatía de un scout que les aconsejó desarrollar material original. Georgeanna Dobbins fue la que respondió con “Please Mr. Postman” lo que impulsó a Berry Gordy, Jr. a contratarlas para lograr el primer simple de la empresa Motown en el #1 en el Hot 100 en 1961, constituyéndose en su más representativa canción, sin menoscabo de otras buenas tonadas en los 60s. Ese 45 de sello Tamla igualmente fue #1 en R&B.
Por esos primeros 60s rondaban en Motown haciendo de cantantes y compositores, unos caballeros que serían la sustentación de lo que para muchos es el legítimo y trepidante Sonido Motown, los hermanos Brian y Eddie Holland y Lamont Dozier, quien con los años 80s, a pedido de Phil Collins colaboraría con este en una resemblanza de Motown denominada “Two Hearts”. Pero aquel joven Brian ya había trabajado en “Postman” antes de que el trío compositor/productor Holland, Dozier, Holland pasara a compenetrarse como la fórmula dinamita de HDH.

HDH empezó formando equipo para trabajar con otro naciente grupo de féminas, Martha & The Vandellas, quienes ya habían hecho respaldo coral para Marvin Gaye en su simple “Stubborn Kind of Fellow”, de ahí vino de mote Vandellas porque se estimaba que “vandalizaban” la atención de quien estuvieran respaldando. Lo de “dellas” que compone el resto del apelativo se debía a la admiración de la cantante Martha Reeves por el talento de Della Reese.

Los resultados se vieron de la noche a la mañana con la llegada del clásico “Heat Wave” y las subsecuentes Quicksand y la arrolladora “Dancing In The Street” que fue menospreciada por Kim Wells. Esta chica no fue la única en cometer un error con una creación de HDH. Gladys Horton de Las Marvalettes por igual les rechazó “Where Did Our Love Go” diciéndoles “De ninguna manera voy a cantar una porquería como esa”.

La tal porquería fue ofrecida a otro grupo de chicas que sólo burla cosechaban como Supremes-No Hits porque no veían una. No teniendo nada que perder con un intento más, Diana Ross y sus muchachas estamparon la pieza en la cima, siendo la primera de las doce veces en lograrlo, convirtiéndose en el más exitoso grupo vocal femenino de todos los tiempos. Cabe preguntarse, ¿habrían tenido la misma suerte Las Marvalettes de no ser por la cabezonada de la Horton?

R.S.

martes, 21 de julio de 2009

Los Pioneros de Motown


El primer auténtico talento de Motown debió ser Jackie Wilson, pero aunque entrañable amigo del fundador Berry Gordy, Jr. , Wilson jamás grabaría un sólo simple para la disquera de la Ciudad de Los Motores. Después de haber sido empresario boxístico y pasar por varias ocupaciones hasta laborar para la línea de ensamblaje de la Ford, su talento en la composición musical se reflejó para 1959 en “Lonely Teardrops”, la cual registrada por Wilson en el sello Brunswick, vendió el millón de ejemplares. Esto picó a Gordy a establecer su propia productora y sello disquero.

Obtuvo un préstamo de $700 de su hermana Anna -quien más tarde se casaría con Marvin Gaye- para fundar su Tammy Records, nombre que tuvo que desechar porque Tammy ya era una marca registrada por la película que protagonizó Debbie Reynolds, la mamá de la Princesa Leia, Carrie Fisher en la vida real, producto de su matrimonio con aquel famoso crooner Eddie Fisher, quien estuvo igualmente casado con Elizabeth Taylor.

Volviendo a Motown, derivación obvia de Motor Town, por lo que Detroit representa, ese nombre apareció en los discos después de que Gordy finalmente lograra registrar el sello Tamla, donde The Miracles, encabezados vocalmente por William “Smokey” Robinson, confirieron el primer simple #1 en la clasificación R&B con “Shop Around” en 1961, y segunda casilla en el Hot 100. Irónicamente y a pesar de su cadena de hoy títulos clásicos, Los Miracles deberían esperar una década para finalmente visitar la cima de la cartelera pop con “The Tears of a Clown”. No obstante el año anterior, fue Barret Strong quien primero hizo bulla para la naciente compañía con “Money”, publicada en el sello Anna, pues de alguna forma Berry tenía que honrar el préstamo de su hermana. Baste decir, lo influyente que pasó a ser el Sonido Motown, que dicha tonada fue grabada luego por Los Beatles y Los Kinsgmen (Remember “Louie Louie”?).

No deja de ser igualmente irónico, que las autorías del talentoso Smokey Robinson se reflejaban mejor en otros artistas de Motown que con sus propios Miracles, siendo el artífice de la carrera de Mary Wells, la primera dama exitosa de Motown, cuyo emblemático sello asumió el tope del Hot 100 por primera vez en 1964 con “My Guy”, que al igual que todo el exitoso material de la Wells fue compuesto y producido por Smokey. Al año siguiente, Los Temptations en la voz de Eddie Kendricks, vuelven a poner a Smokey como autor en la cima con “My Girl”, que se volvió en el ocaso del siglo XX, la canción más recurrente en la producciones televisivas y cinematrográficas. Para 1966, el mismo Kendricks daría cuenta en las listas de la primera versión exitosa de Get Ready, ya incluida como desapercibido corte de LP por Los Miracles. Ciertamente esa creación de Smokey resultó aún más atrapante en la vitamínica versión de un grupo blanco llamado Rare Earth, que con impresión más Rock & Soul, diversificó más la producción del emporio de Gordy.

Volvemos.

R.S.

jueves, 16 de julio de 2009

Motown Sopla 50 Candelas


Fue en 1962. Tras el regreso de mi primo Julio Eduardo Tristán de New Orleans vi por primera un 45 r.p.m. con la etiqueta Motown. Claro, a primera vista aquella ocurrencia de imprimir un mapa señalando a Detroit con una estrella roja, tenía que llamar forzosamente la atención entre el cúmulo de compañías discográficas independientes gringas que se esforzaban por hacerle competencia a las disqueras tradicionales, la mayoría de las veces con intépretes totalmente desconocidos en nuestra Tiquicia de entonces. Y ese simple fue "Two Lovers" por Mary Wells, la primera solista exitosa de Motown, que le daría el primer #1 en 1964 con "My Guy" a la empresa fundada por Berry Gordy, Jr. en la clasificación del Hot 100 de Billboard Magazine, cuya referencia empezamos paulatinamente a conocer, gracias a las tranmisiones por onda corta de WRUL Radio New York Worldwide, en la cual cada fin de semana, Hill Edell nos presentaba su Top Ten.

Nosotros percibíamos que esa creación de un tal desconocido Smokey Robinson, sonaba totalmente distinta a la musiquita blanca de los demás sencillos. Me atrevo en este punto a asumir que si ese disco llegó entonces a manos de alguna emisora tica, lo pasaron por alto. En realidad, hubo una única excepción: mi colega Sidney Walters me sorprendió una tarde de tantas tocándolo en su show de las 5 de la tarde por Radio Casino de mi natal Puerto Limón. Bien, era una expresión musical mayormente excluyente que sí tenía cabida en el gusto del afrolimonense.
Varias otras cosas con un sonido similar incluía Sidney entre las que al cabo de los años identifiqué "Someday, Somewhere" de Las Marvelettes. En el fondo, los discos de Motown no estaban para recibir mucho apoyo en ese espacio, por ser un rhythm & blues más pop, más blanqueado, tal la verdadera intención de Gordy, que buscaba apelar al gusto de la masa blanca, a pesar de ser un empresario negro. En Limón hubo una mejor recepción a las publicaciones de Atlantic y Stax Records, que hacían un Soul más "salseado", más rico en respaldo de bronces.

Luego recordé mis tranochadas en 1963, cuando a partir de las 10 o las 11, los desajustados transmisores capitalinos (o mi desajustado receptor Philco Tropic) al terminar labores, y al aumentar la propagación de señales de amplitaud modulada, permitían la recepción de WLAC 1510 desde Nashville, Tennessee que me permitieron testificar del apogeo de "You've Really Got a Hold on Me" por Los Miracles. A mí de primeras me sonó su cantante como el habitual Paul Anka, pero haciendo algo totalmente distinto. Sólo el tiempo me daría el chance de conocer que se trataba de Smokey. Pero, qué llenura de sonido nos regalaba entonces la AM con ese bajo tan profundo a diferencia de la FM que destaca más las notas agudas...Aparte de que el DJ de turno se daba el gusto de elegir un viejo transmisor Continental porque "It has more bass".

Volveremos a Motown y su característico sonido en breve.

R.S.

lunes, 13 de julio de 2009

LA INVASION BRITANICA - Parte III




El gusto por Los Beatles tiene dos vertientes curiosas. La mayoría de los que vivieron el estallido de La Invasión Británica en 1964 optan por su material primario y ven con algo de reserva aunque con respetuoso cariño su etapa de madurez, que encuentran algo más complicada. Quienes no vivieron la IB alaban más bien su repertorio maduro, más propiamente a partir del Sargent Pepper’s, porque lo anterior lo estiman por lo general como música algo infantil, si no, tómese para muestra es estilo de Thank You Girl (1963) a lo profundo de Helter Skelter (1968).

Cambios como el anteriormente apuntado, influenciaron a otras agrupaciones a seguir un derrotero similar. John Sebastian de The Lovin’ Spoonful fue el primero en admitir que había que verse y sonar como Los Beatles, era lo que la gente quería. En esa impresión y sin reconocerlo Roger McGuinn se adelantaron Los Byrds que presentaron las armonías vocales casi idénticas a los liverpooleños. Lo que si expresaba McGuinn en su guitarra eran las progresiones a la inversa de George Harrison. Compárese su debut Mr. Tambourine Man con What You’re Doing de Los Beatles, ambas de 1965.Por su parte, The Turtles pasaron de su juvenil garagera You Baby (1966) a la oscura psicodélica Sound Sleep (1968), arreglada con sítara y bronces, agarrando el volado de Harrison y los arreglos de George Martin.

Pero, esa tendencia no era nada nuevo. Durante la etapa de formación de los primarios Beatles en el ocaso de los 50s, como Johnny & The Moondogs, el propio Lennon ya acotó que había que sonar y verse como Elvis, era lo que la gente quería. Para ilustrar esto, nada como echar una ojeada a las fotos de Los Beatles en sus andanzas alemanas en el Star Club: chaquetas de cuero, jeans ajustados, botas vaqueras y, faltaba más, el ostensible copete.

No le va a faltar caer en la cuenta que si Madonna fue el ícono femenino de los 80s, usted terminó escuchando a cientos de madonnas desde todos los puntos del orbe. Lo que sí no pudieron imitar fue al Rey del Pop. ¿Ha escuchado usted a un segundo Michael Jackson? Si lo encontró, cuénteme.

Yo empecé a percibir una segunda oleada con Los Yardbirds, que ya incluían a Jeff Beck, porque Eric Clapton prefería tocar blues y se fue con John Mayall & The Bluesbrakers. Hacía el cierre de 1966 sin embargo, Clapton amaneció se unió a Ginger Baker y Jack Bruce para Cream con I Feel Free. En el horizonte ya se preparaba Procol Harum con su barroca percepción para A Whiter Shade of Pale (1967) y Los Small Faces que invitaban a pegarse un ride por Itchykoo Park. No era para menos, el 67 fue el año en que Jimi Hendrix conmocionó a la opinión rockera británica, al iniciar ahí su carrera de la mano del productor y a la vez bajista de The Animals, Chas Chandler.

R.S.

miércoles, 8 de julio de 2009

LA INVASION BRITANICA - Parte II


A no ser por una perspectiva inglesa mas vitaminizada de la juvenil música yankee, La Invasión Británica se sustentó en grupos mayormente de adolescentes con un sonido bastante aficionado, en algunas instancias bien cosmetizado por los arreglos del ya mencionado George Martin, quien de paso trabajó al mismo tiempo haciendo arreglos más serios con instrumentación sinfónica para Gerry & The Pacemakers como se muestra en “Don’t Let The Sun Catch You Crying”, incluyendo cuerdas y cornos. En cuenta los dúos de Peter & Gordon y Chad & Jeremy, presentaron arreglos semi-sinfónicos hacia 1964. Esta característica Martin la implementaría en Los Beatles hasta la llegada del álbum Revolver, donde para la muestra destaca “Eleanor Rigby”.

La cosa fue que todo el rollo de la Invasión Británica se exportó al mundo como Mersey Beat gracias al río de Liverpool, de donde procedían buena parte de los protagonistas como The Searchers, The Swingin’ Blue Jeans, Billy J. Kramer & The Dakotas y los no menos destacados y ya mencionados Gerry & The Pacemakes. Pero Mersey Beat fue endilgado igualmente a Los Herman’s Hermits y Freddie & The Dreamers que venían de Manchester, Los Animals de Newcastle, Dave Clark Five del barrio londinense de Tottenham y más tardillo a Los Rolling Stones que venían de llamarse Blues Incorporated y pasarían por una etapa de Rockabilly antes de perderse de vista con su Satisfaction.

Invasión Británica alcanzaba a definir todo lo que musicalmente viniera de la Commowealth y esto incluía a los australianos Seekers y aún la jamaiquina Millie Small quien introdujo sin proponérselo el ritmo ska al resto del mundo con “My Boy Lollipop”, incluyendo en la dulzaina a un desconocido Rod Stewart.
Posiblemente las empresas discográficas más conservadoras vieron en este entonces naciente mercado lo que hoy sería el equivalente del reggaeton. Esto lo comprendió sobre todo la Decca Record Co. con su flamante sello London que le tiraron la puerta a Los Beatles, quienes se fueron a forrar de esterlinas al sello Parlophone de la EMI. London no estaba dispuesta a pelársela de nuevo y cuando los desgarbados Stones asomaron su nariz, sólo le faltó a la disquera tenderles una alfombra roja de bienvenida.
Sí, la Invasión Británica con Los Beatles al frente, marcó para 1964 el después de la Era Rock, produciendo una global influencia en las agrupaciones jóvenes de todo el orbe.

No se vaya a perder el próximo capítulo por este mismo canal y, tal vez, a la misma hora. Valga decir, la que usted quiera.

R.S.

lunes, 6 de julio de 2009

LA INVASION BRITANICA - Parte I


Con la Invasión Británica, que el común de la gente de buenas a primeras la entiende como algo militar y hasta se extrañan de que se tratase de música joven, en realidad se marcó el antes y después de la música moderna, más específicamente la Era Rock.

Cuando se hace referencia a la historia de la humanidad, se dice AC y DC, antes y después de Cristo. En lo que respecta a la historia de la música moderna, sea que nos gusten o no, debe apuntarse: AB y DB, para antes y después de Los Beatles, sin demeritar en un milímetro que el Rey del Rock and Roll seguirá siendo Elvis Presley, quien carga con el honor de ser la primera superestrella de la música.

Los Beatles, hoy en día, dudosamente serían algo excepcional. Pero ellos, como otros talentos no tan talentosos, destacaron por haber llegado en el momento apropiado y a la hora correcta. Aunque rechazados por algunas de las más encumbradas disqueras británicas, un golpe del destino los puso frente a George Martin, productor y arreglista para música ligera orquestal en la empresa EMI, con quien cayeron en gracia al considerarlos cuatro muchachos simpáticos.

Seamos claros, quién si no George Martin fue el arquitecto de la progresión beatleriana, pasando de cancioncitas casi infantiles y edulcorantes a arreglos sinfónicos antes de que su carrera fuera historia. Con esto no se pueden soslayar las creaciones de Lennon y Mc Cartney, que paulatinamente fueron sustituyendo la etapa de sus versiones de títulos provenientes de pioneros del Rock and Roll como Chuck Berry, Little Richard y tal vez el más grabado por ellos como fue Carl Perkins. Otros de sus registros primarios fueron covers del Sonido Motown como Money (Barrett Strong) Please Mr. Postman (The Marvelettes) y You’ve Really Got a Hold On Me (The Miracles).

Todavía tras más de cuatro décadas de la llegada de Los Beatles, muchos como yo posiblemente se cuestionen que era lo realmente diferente para causar tanto impacto.
Sus movimientos iniciales se dieron entre su natal Liverpool y Hamburgo, siendo en territorio alemán donde se gestó primera grabación para la disquera Polydor, encabezados vocalemente por un ocasional Tony Sheridan.

Acaso por la mano de un intrigado Brian Epstein, el dueño de una tienda de discos en el Mersey Side, quién ante cierta demanda de las grabaciones alemanas, terminó dándose la vuelta por el Cavern Club para enganchar a los muchachos como su representante, ante la algarabía que producían sus presentaciones, sustituyendo en la batería a Pete Best por Richard Starkey quien fue invitado a cercenar sus barbas de chivo desde el grupo de Rory Storm & The Hurricanes.

R.S.

viernes, 26 de junio de 2009

El emblema de toda una generación


No es de sorprenderse que muchos de los más famosos de la música moderna han partido aunque no jóvenes ni en su apogeo, sí lo han hecho a una edad todavía productiva. Aún desde antes de la partida de la primera real superestrella de la era Rock, Elvis Presley, ya había ocurrido con Buddy Holly, Sam Cooke, Otis Redding, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, para después de 1977 añadir a la lista a Marvin Gaye, Ricky Nelson, Freddie Mercury y James Brown por mencionar algunos de los más relevantes.

Yo no siento que las canciones de los Jackson Five, de las cuales Michael era la figura frontal, hayan generado un real impacto entre el público tico. Se programaron porque era la moda musical de la que daban cuenta las publicaciones especializadas. Sus primeros cuatro sencillos visitaron la cima del Hot 100 de Billboard y si podemos hablar de cierta consistencia, esta fue lograda por la versión original de "I'll Be There", su cuarto #1. De alguna forma "Never Can Say Goodbye" recibió con el tiempo más atención en cuanto a versiones como las del jazzista Grant Green, Isaac Hayes y Gloria Gaynor.

Contando Michael con carta blanca para fungir en la disquera Motown como cantante de grupo y a la vez solista, el tema fílmico para "Ben" le otorgó su primer visita en dicha condición a la primera casilla. Es llamativo que su más hermosa balada en mi concepto, "One Day In Your Life", grabada en 1975 fue archivada por Motown hasta su publicación en 1982, esgrimiendo un una producción tan madura como las que ya Quincy Jones le confería en Discos Epic. Esta claro que, y es algo que comúnmente el oyente de la música de moda pasa por alto, en el caso de Michael, el avezado Quincy puede definirse como el responsable a un 50% si no más de los magistrales arreglos para Jackson. Esto podría compararse con el aporte de George Martin en la carrera de Los Beatles.

Sin ánimo de darle más comba al asunto y de venir a reiterar aquí la biografía de quien se puede encontrar en cientos de sitios de la telaraña, no le demerita en un milímetro que Michael Jackson logró la credencial de mega estrella. Con el mayor respeto y aprecio, si hay cientos de imitadores o segundas versiones de íconos como Elvis Presley o Madonna, difícilmente por no decir imposible, se encontrará un segundo Michael Jackson. Dejando de lado lo de buen o pésimo cantante, no hay dos timbres como el suyo. Esto me recuerda un poco el caso de Connie Francis.

Michael Jackson vivirá en adelante como el emblema de toda una generación, específicamente la de los años 1980. Puso a la gente a moverse y hasta querer vestirse parecido si no igual. Justo como lo hicieron Elvis en los 1950s, Los Beatles en la década siguiente, quedando la floja distinción de los 1970s un tanto dividida entre Elton John y Los Bee Gees, más que todo en cuanto a logros en las listas de éxitos.

La inquietud que siempre me asiste es, cuántos de estos que se han ido estaban preparados para su partida. Dudo que difícilmente lo estuvieran, como no lo estamos la mayoría de los que compartimos el día a día en un mundo cada vez más enajenado en las distracciones y evasiones del aquí y ahora. La cosa es, estamos realmente a cuentas con El único que tiene la llave...?
¡¡¡Despertemos!!!

lunes, 15 de junio de 2009

"Cuánto vale su colección de LPs?"





Esta pregunta me la hizo mi yerno - George- y esto fue lo que le contesté, luego de dos Pilsen bien frías mientras pensaba la respuesta que comparto con ustedes.

En el caso personal - y siento es el caso de muchos otros fiebres - este tipo de colecciones tiene dos valores diferentes. El valor de mercado y el valor personal. En mi caso considero que el valor personal dista mucho, y por montones el valor que el mercado esta dispuesto o puede pagar. Muchos de mis discos más preciados no valen más allá de $5, pero eso no los hace menos importantes.

Lo explico de la siguiente manera. (destapo otra Pilsen!)

Hoy en día yo puedo ir a una tienda de viniles y comprarme el Machine Head (Deep Purple), pero no será esa copia que compré años atrás cuando estaba recién saliendo. No será esa misma copia que en plena mechudez juvenil me llevó a querer tocar el Hammond como Jon Lord, o fumarla como Ritchie Blackmore y no será esa copia intacta que todavía conservo 5 hijos, 1 nieto y 38 años después a la par de los otros acetatos.

Es ahí, ante ese argumento emotivo que mis discos de $5 se vuelven importantes. Por ende a nivel de mercado y en mi humilde opinión, mi colección se vuelve invaluable.

Saludos,

R.S.

sábado, 13 de junio de 2009

Bienvenidos





Luego de ya casi 30 años al aire con Variaciones en Pop, es hora de invadir la web, justo como lo hicieron aquellos grandes e inolvidables intérpretes del rock británico en los 60´s en el gusto de los adolescentes. 

Es así como gracias a todos ustedes, los fiebres de este programa, arribamos con corte de pava y vía Pan Am a este nuevo blog. Para que tengamos un punto de encuentro más allá de la radio y compartamos conocimiento, música, inquietudes y una que otra mechudez. Y por qué no, llegar a conocernos personalmente algún día.

Bienvenidos al blog de ustedes; mi nombre es Raúl Saavedra. 
Espero les guste.

Saludos.