No es de sorprenderse que muchos de los más famosos de la música moderna han partido aunque no jóvenes ni en su apogeo, sí lo han hecho a una edad todavía productiva. Aún desde antes de la partida de la primera real superestrella de la era Rock, Elvis Presley, ya había ocurrido con Buddy Holly, Sam Cooke, Otis Redding, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, para después de 1977 añadir a la lista a Marvin Gaye, Ricky Nelson, Freddie Mercury y James Brown por mencionar algunos de los más relevantes.
Yo no siento que las canciones de los Jackson Five, de las cuales Michael era la figura frontal, hayan generado un real impacto entre el público tico. Se programaron porque era la moda musical de la que daban cuenta las publicaciones especializadas. Sus primeros cuatro sencillos visitaron la cima del Hot 100 de Billboard y si podemos hablar de cierta consistencia, esta fue lograda por la versión original de "I'll Be There", su cuarto #1. De alguna forma "Never Can Say Goodbye" recibió con el tiempo más atención en cuanto a versiones como las del jazzista Grant Green, Isaac Hayes y Gloria Gaynor.
Contando Michael con carta blanca para fungir en la disquera Motown como cantante de grupo y a la vez solista, el tema fílmico para "Ben" le otorgó su primer visita en dicha condición a la primera casilla. Es llamativo que su más hermosa balada en mi concepto, "One Day In Your Life", grabada en 1975 fue archivada por Motown hasta su publicación en 1982, esgrimiendo un una producción tan madura como las que ya Quincy Jones le confería en Discos Epic. Esta claro que, y es algo que comúnmente el oyente de la música de moda pasa por alto, en el caso de Michael, el avezado Quincy puede definirse como el responsable a un 50% si no más de los magistrales arreglos para Jackson. Esto podría compararse con el aporte de George Martin en la carrera de Los Beatles.
Sin ánimo de darle más comba al asunto y de venir a reiterar aquí la biografía de quien se puede encontrar en cientos de sitios de la telaraña, no le demerita en un milímetro que Michael Jackson logró la credencial de mega estrella. Con el mayor respeto y aprecio, si hay cientos de imitadores o segundas versiones de íconos como Elvis Presley o Madonna, difícilmente por no decir imposible, se encontrará un segundo Michael Jackson. Dejando de lado lo de buen o pésimo cantante, no hay dos timbres como el suyo. Esto me recuerda un poco el caso de Connie Francis.
Michael Jackson vivirá en adelante como el emblema de toda una generación, específicamente la de los años 1980. Puso a la gente a moverse y hasta querer vestirse parecido si no igual. Justo como lo hicieron Elvis en los 1950s, Los Beatles en la década siguiente, quedando la floja distinción de los 1970s un tanto dividida entre Elton John y Los Bee Gees, más que todo en cuanto a logros en las listas de éxitos.
La inquietud que siempre me asiste es, cuántos de estos que se han ido estaban preparados para su partida. Dudo que difícilmente lo estuvieran, como no lo estamos la mayoría de los que compartimos el día a día en un mundo cada vez más enajenado en las distracciones y evasiones del aquí y ahora. La cosa es, estamos realmente a cuentas con El único que tiene la llave...?
¡¡¡Despertemos!!!

0 comentarios:
Publicar un comentario