Los grupos de chicas siempre han sido una constante en la música pop. Desde las Andrews Sisters durante la II Guerra Mundial, pasando por Las Chordettes en los 50s hasta la llegada casi al unísono de las primeras formaciones negras, el caso de Las Shirelles acogidas en el sello disquero Scepter y Las Marvelettes en Tamla en el amancecer de los 60s.
Alumnas de la secundaria Inkster, las muchachas se integraron como grupo gracias a la idea de Gladys Horton, una chiquilla de apenas 15 de partircipar en una gala de talento estudiantil. Motown metió la cuchara confiriendo audición para los tres primeros lugares de dicho concurso. Las Marvels quedaron en cuarto pero recibieron la simpatía de un scout que les aconsejó desarrollar material original. Georgeanna Dobbins fue la que respondió con “Please Mr. Postman” lo que impulsó a Berry Gordy, Jr. a contratarlas para lograr el primer simple de la empresa Motown en el #1 en el Hot 100 en 1961, constituyéndose en su más representativa canción, sin menoscabo de otras buenas tonadas en los 60s. Ese 45 de sello Tamla igualmente fue #1 en R&B.
Por esos primeros 60s rondaban en Motown haciendo de cantantes y compositores, unos caballeros que serían la sustentación de lo que para muchos es el legítimo y trepidante Sonido Motown, los hermanos Brian y Eddie Holland y Lamont Dozier, quien con los años 80s, a pedido de Phil Collins colaboraría con este en una resemblanza de Motown denominada “Two Hearts”. Pero aquel joven Brian ya había trabajado en “Postman” antes de que el trío compositor/productor Holland, Dozier, Holland pasara a compenetrarse como la fórmula dinamita de HDH.
HDH empezó formando equipo para trabajar con otro naciente grupo de féminas, Martha & The Vandellas, quienes ya habían hecho respaldo coral para Marvin Gaye en su simple “Stubborn Kind of Fellow”, de ahí vino de mote Vandellas porque se estimaba que “vandalizaban” la atención de quien estuvieran respaldando. Lo de “dellas” que compone el resto del apelativo se debía a la admiración de la cantante Martha Reeves por el talento de Della Reese.
Los resultados se vieron de la noche a la mañana con la llegada del clásico “Heat Wave” y las subsecuentes Quicksand y la arrolladora “Dancing In The Street” que fue menospreciada por Kim Wells. Esta chica no fue la única en cometer un error con una creación de HDH. Gladys Horton de Las Marvalettes por igual les rechazó “Where Did Our Love Go” diciéndoles “De ninguna manera voy a cantar una porquería como esa”.
La tal porquería fue ofrecida a otro grupo de chicas que sólo burla cosechaban como Supremes-No Hits porque no veían una. No teniendo nada que perder con un intento más, Diana Ross y sus muchachas estamparon la pieza en la cima, siendo la primera de las doce veces en lograrlo, convirtiéndose en el más exitoso grupo vocal femenino de todos los tiempos. Cabe preguntarse, ¿habrían tenido la misma suerte Las Marvalettes de no ser por la cabezonada de la Horton?
R.S.
martes, 28 de julio de 2009
Los Pioneros de Motown II
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martes, 21 de julio de 2009
Los Pioneros de Motown

El primer auténtico talento de Motown debió ser Jackie Wilson, pero aunque entrañable amigo del fundador Berry Gordy, Jr. , Wilson jamás grabaría un sólo simple para la disquera de la Ciudad de Los Motores. Después de haber sido empresario boxístico y pasar por varias ocupaciones hasta laborar para la línea de ensamblaje de la Ford, su talento en la composición musical se reflejó para 1959 en “Lonely Teardrops”, la cual registrada por Wilson en el sello Brunswick, vendió el millón de ejemplares. Esto picó a Gordy a establecer su propia productora y sello disquero.
Obtuvo un préstamo de $700 de su hermana Anna -quien más tarde se casaría con Marvin Gaye- para fundar su Tammy Records, nombre que tuvo que desechar porque Tammy ya era una marca registrada por la película que protagonizó Debbie Reynolds, la mamá de la Princesa Leia, Carrie Fisher en la vida real, producto de su matrimonio con aquel famoso crooner Eddie Fisher, quien estuvo igualmente casado con Elizabeth Taylor.
Volviendo a Motown, derivación obvia de Motor Town, por lo que Detroit representa, ese nombre apareció en los discos después de que Gordy finalmente lograra registrar el sello Tamla, donde The Miracles, encabezados vocalmente por William “Smokey” Robinson, confirieron el primer simple #1 en la clasificación R&B con “Shop Around” en 1961, y segunda casilla en el Hot 100. Irónicamente y a pesar de su cadena de hoy títulos clásicos, Los Miracles deberían esperar una década para finalmente visitar la cima de la cartelera pop con “The Tears of a Clown”. No obstante el año anterior, fue Barret Strong quien primero hizo bulla para la naciente compañía con “Money”, publicada en el sello Anna, pues de alguna forma Berry tenía que honrar el préstamo de su hermana. Baste decir, lo influyente que pasó a ser el Sonido Motown, que dicha tonada fue grabada luego por Los Beatles y Los Kinsgmen (Remember “Louie Louie”?).
No deja de ser igualmente irónico, que las autorías del talentoso Smokey Robinson se reflejaban mejor en otros artistas de Motown que con sus propios Miracles, siendo el artífice de la carrera de Mary Wells, la primera dama exitosa de Motown, cuyo emblemático sello asumió el tope del Hot 100 por primera vez en 1964 con “My Guy”, que al igual que todo el exitoso material de la Wells fue compuesto y producido por Smokey. Al año siguiente, Los Temptations en la voz de Eddie Kendricks, vuelven a poner a Smokey como autor en la cima con “My Girl”, que se volvió en el ocaso del siglo XX, la canción más recurrente en la producciones televisivas y cinematrográficas. Para 1966, el mismo Kendricks daría cuenta en las listas de la primera versión exitosa de Get Ready, ya incluida como desapercibido corte de LP por Los Miracles. Ciertamente esa creación de Smokey resultó aún más atrapante en la vitamínica versión de un grupo blanco llamado Rare Earth, que con impresión más Rock & Soul, diversificó más la producción del emporio de Gordy.
Volvemos.
R.S.
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jueves, 16 de julio de 2009
Motown Sopla 50 Candelas

Fue en 1962. Tras el regreso de mi primo Julio Eduardo Tristán de New Orleans vi por primera un 45 r.p.m. con la etiqueta Motown. Claro, a primera vista aquella ocurrencia de imprimir un mapa señalando a Detroit con una estrella roja, tenía que llamar forzosamente la atención entre el cúmulo de compañías discográficas independientes gringas que se esforzaban por hacerle competencia a las disqueras tradicionales, la mayoría de las veces con intépretes totalmente desconocidos en nuestra Tiquicia de entonces. Y ese simple fue "Two Lovers" por Mary Wells, la primera solista exitosa de Motown, que le daría el primer #1 en 1964 con "My Guy" a la empresa fundada por Berry Gordy, Jr. en la clasificación del Hot 100 de Billboard Magazine, cuya referencia empezamos paulatinamente a conocer, gracias a las tranmisiones por onda corta de WRUL Radio New York Worldwide, en la cual cada fin de semana, Hill Edell nos presentaba su Top Ten.
Nosotros percibíamos que esa creación de un tal desconocido Smokey Robinson, sonaba totalmente distinta a la musiquita blanca de los demás sencillos. Me atrevo en este punto a asumir que si ese disco llegó entonces a manos de alguna emisora tica, lo pasaron por alto. En realidad, hubo una única excepción: mi colega Sidney Walters me sorprendió una tarde de tantas tocándolo en su show de las 5 de la tarde por Radio Casino de mi natal Puerto Limón. Bien, era una expresión musical mayormente excluyente que sí tenía cabida en el gusto del afrolimonense.
Varias otras cosas con un sonido similar incluía Sidney entre las que al cabo de los años identifiqué "Someday, Somewhere" de Las Marvelettes. En el fondo, los discos de Motown no estaban para recibir mucho apoyo en ese espacio, por ser un rhythm & blues más pop, más blanqueado, tal la verdadera intención de Gordy, que buscaba apelar al gusto de la masa blanca, a pesar de ser un empresario negro. En Limón hubo una mejor recepción a las publicaciones de Atlantic y Stax Records, que hacían un Soul más "salseado", más rico en respaldo de bronces.
Luego recordé mis tranochadas en 1963, cuando a partir de las 10 o las 11, los desajustados transmisores capitalinos (o mi desajustado receptor Philco Tropic) al terminar labores, y al aumentar la propagación de señales de amplitaud modulada, permitían la recepción de WLAC 1510 desde Nashville, Tennessee que me permitieron testificar del apogeo de "You've Really Got a Hold on Me" por Los Miracles. A mí de primeras me sonó su cantante como el habitual Paul Anka, pero haciendo algo totalmente distinto. Sólo el tiempo me daría el chance de conocer que se trataba de Smokey. Pero, qué llenura de sonido nos regalaba entonces la AM con ese bajo tan profundo a diferencia de la FM que destaca más las notas agudas...Aparte de que el DJ de turno se daba el gusto de elegir un viejo transmisor Continental porque "It has more bass".
Volveremos a Motown y su característico sonido en breve.
R.S.
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lunes, 13 de julio de 2009
LA INVASION BRITANICA - Parte III
El gusto por Los Beatles tiene dos vertientes curiosas. La mayoría de los que vivieron el estallido de La Invasión Británica en 1964 optan por su material primario y ven con algo de reserva aunque con respetuoso cariño su etapa de madurez, que encuentran algo más complicada. Quienes no vivieron la IB alaban más bien su repertorio maduro, más propiamente a partir del Sargent Pepper’s, porque lo anterior lo estiman por lo general como música algo infantil, si no, tómese para muestra es estilo de Thank You Girl (1963) a lo profundo de Helter Skelter (1968).
Cambios como el anteriormente apuntado, influenciaron a otras agrupaciones a seguir un derrotero similar. John Sebastian de The Lovin’ Spoonful fue el primero en admitir que había que verse y sonar como Los Beatles, era lo que la gente quería. En esa impresión y sin reconocerlo Roger McGuinn se adelantaron Los Byrds que presentaron las armonías vocales casi idénticas a los liverpooleños. Lo que si expresaba McGuinn en su guitarra eran las progresiones a la inversa de George Harrison. Compárese su debut Mr. Tambourine Man con What You’re Doing de Los Beatles, ambas de 1965.Por su parte, The Turtles pasaron de su juvenil garagera You Baby (1966) a la oscura psicodélica Sound Sleep (1968), arreglada con sítara y bronces, agarrando el volado de Harrison y los arreglos de George Martin.
Pero, esa tendencia no era nada nuevo. Durante la etapa de formación de los primarios Beatles en el ocaso de los 50s, como Johnny & The Moondogs, el propio Lennon ya acotó que había que sonar y verse como Elvis, era lo que la gente quería. Para ilustrar esto, nada como echar una ojeada a las fotos de Los Beatles en sus andanzas alemanas en el Star Club: chaquetas de cuero, jeans ajustados, botas vaqueras y, faltaba más, el ostensible copete.
No le va a faltar caer en la cuenta que si Madonna fue el ícono femenino de los 80s, usted terminó escuchando a cientos de madonnas desde todos los puntos del orbe. Lo que sí no pudieron imitar fue al Rey del Pop. ¿Ha escuchado usted a un segundo Michael Jackson? Si lo encontró, cuénteme.
Yo empecé a percibir una segunda oleada con Los Yardbirds, que ya incluían a Jeff Beck, porque Eric Clapton prefería tocar blues y se fue con John Mayall & The Bluesbrakers. Hacía el cierre de 1966 sin embargo, Clapton amaneció se unió a Ginger Baker y Jack Bruce para Cream con I Feel Free. En el horizonte ya se preparaba Procol Harum con su barroca percepción para A Whiter Shade of Pale (1967) y Los Small Faces que invitaban a pegarse un ride por Itchykoo Park. No era para menos, el 67 fue el año en que Jimi Hendrix conmocionó a la opinión rockera británica, al iniciar ahí su carrera de la mano del productor y a la vez bajista de The Animals, Chas Chandler.
R.S.
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miércoles, 8 de julio de 2009
LA INVASION BRITANICA - Parte II
A no ser por una perspectiva inglesa mas vitaminizada de la juvenil música yankee, La Invasión Británica se sustentó en grupos mayormente de adolescentes con un sonido bastante aficionado, en algunas instancias bien cosmetizado por los arreglos del ya mencionado George Martin, quien de paso trabajó al mismo tiempo haciendo arreglos más serios con instrumentación sinfónica para Gerry & The Pacemakers como se muestra en “Don’t Let The Sun Catch You Crying”, incluyendo cuerdas y cornos. En cuenta los dúos de Peter & Gordon y Chad & Jeremy, presentaron arreglos semi-sinfónicos hacia 1964. Esta característica Martin la implementaría en Los Beatles hasta la llegada del álbum Revolver, donde para la muestra destaca “Eleanor Rigby”.
La cosa fue que todo el rollo de la Invasión Británica se exportó al mundo como Mersey Beat gracias al río de Liverpool, de donde procedían buena parte de los protagonistas como The Searchers, The Swingin’ Blue Jeans, Billy J. Kramer & The Dakotas y los no menos destacados y ya mencionados Gerry & The Pacemakes. Pero Mersey Beat fue endilgado igualmente a Los Herman’s Hermits y Freddie & The Dreamers que venían de Manchester, Los Animals de Newcastle, Dave Clark Five del barrio londinense de Tottenham y más tardillo a Los Rolling Stones que venían de llamarse Blues Incorporated y pasarían por una etapa de Rockabilly antes de perderse de vista con su Satisfaction.
Invasión Británica alcanzaba a definir todo lo que musicalmente viniera de la Commowealth y esto incluía a los australianos Seekers y aún la jamaiquina Millie Small quien introdujo sin proponérselo el ritmo ska al resto del mundo con “My Boy Lollipop”, incluyendo en la dulzaina a un desconocido Rod Stewart.
Posiblemente las empresas discográficas más conservadoras vieron en este entonces naciente mercado lo que hoy sería el equivalente del reggaeton. Esto lo comprendió sobre todo la Decca Record Co. con su flamante sello London que le tiraron la puerta a Los Beatles, quienes se fueron a forrar de esterlinas al sello Parlophone de la EMI. London no estaba dispuesta a pelársela de nuevo y cuando los desgarbados Stones asomaron su nariz, sólo le faltó a la disquera tenderles una alfombra roja de bienvenida.
Sí, la Invasión Británica con Los Beatles al frente, marcó para 1964 el después de la Era Rock, produciendo una global influencia en las agrupaciones jóvenes de todo el orbe.
No se vaya a perder el próximo capítulo por este mismo canal y, tal vez, a la misma hora. Valga decir, la que usted quiera.
R.S.
Publicado por Raúl Saavedra en 10:52 1 comentarios
lunes, 6 de julio de 2009
LA INVASION BRITANICA - Parte I
Con la Invasión Británica, que el común de la gente de buenas a primeras la entiende como algo militar y hasta se extrañan de que se tratase de música joven, en realidad se marcó el antes y después de la música moderna, más específicamente la Era Rock.
Cuando se hace referencia a la historia de la humanidad, se dice AC y DC, antes y después de Cristo. En lo que respecta a la historia de la música moderna, sea que nos gusten o no, debe apuntarse: AB y DB, para antes y después de Los Beatles, sin demeritar en un milímetro que el Rey del Rock and Roll seguirá siendo Elvis Presley, quien carga con el honor de ser la primera superestrella de la música.
Los Beatles, hoy en día, dudosamente serían algo excepcional. Pero ellos, como otros talentos no tan talentosos, destacaron por haber llegado en el momento apropiado y a la hora correcta. Aunque rechazados por algunas de las más encumbradas disqueras británicas, un golpe del destino los puso frente a George Martin, productor y arreglista para música ligera orquestal en la empresa EMI, con quien cayeron en gracia al considerarlos cuatro muchachos simpáticos.
Seamos claros, quién si no George Martin fue el arquitecto de la progresión beatleriana, pasando de cancioncitas casi infantiles y edulcorantes a arreglos sinfónicos antes de que su carrera fuera historia. Con esto no se pueden soslayar las creaciones de Lennon y Mc Cartney, que paulatinamente fueron sustituyendo la etapa de sus versiones de títulos provenientes de pioneros del Rock and Roll como Chuck Berry, Little Richard y tal vez el más grabado por ellos como fue Carl Perkins. Otros de sus registros primarios fueron covers del Sonido Motown como Money (Barrett Strong) Please Mr. Postman (The Marvelettes) y You’ve Really Got a Hold On Me (The Miracles).
Todavía tras más de cuatro décadas de la llegada de Los Beatles, muchos como yo posiblemente se cuestionen que era lo realmente diferente para causar tanto impacto.
Sus movimientos iniciales se dieron entre su natal Liverpool y Hamburgo, siendo en territorio alemán donde se gestó primera grabación para la disquera Polydor, encabezados vocalemente por un ocasional Tony Sheridan.
Acaso por la mano de un intrigado Brian Epstein, el dueño de una tienda de discos en el Mersey Side, quién ante cierta demanda de las grabaciones alemanas, terminó dándose la vuelta por el Cavern Club para enganchar a los muchachos como su representante, ante la algarabía que producían sus presentaciones, sustituyendo en la batería a Pete Best por Richard Starkey quien fue invitado a cercenar sus barbas de chivo desde el grupo de Rory Storm & The Hurricanes.
R.S.
Publicado por Raúl Saavedra en 8:38 2 comentarios